El culto de nace en Pompeya, Italia, en 1876, cuando el beato Bartolo Longo recibió el mensaje de una amigo muerto pidiéndole “Salva a esta gente, Bartolo. Propaga el Rosario. Haz que lo recen. María prometió la salvación para quienes lo hagan”. El beato, ferviente devoto de María, comenzó a difundir el culto de la Virgen del Rosario de Pompeya a partir de un cuadro que consiguió en un convento de Nápoles que hizo restaurar. Su tamaño es de 1,20 por 1 metro y presenta la imagen de Nuestra Señora con Jesús en sus brazos. A sus pies Santo Domingo y Santa Catalina de Siena. Con su mano izquierda le entrega el rosario a la Santa, mientras que el niño, apoyado en su pierna izquierda se lo entrega al Santo. Nuestra Señora del Rosario de Pompeya.png

En Buenos Aires, la imagen que se veneró en la primera capilla ubicada en el barrio homónimo, y luego en los primeros años del nuevo templo, fue un óleo donado por una familia italiana, copia de ese cuadro . Después fue reemplazado por uno más grande, que aún se conserva en la sacristía del santuario.

El 3 de mayo de 1914, fue sustituido por el grandioso grupo escultórico de madera tallada, obra del catalán Miguel Castellanas, y fue bendecido por Monseñor Espinosa con la inauguración del camarín y se ha venerado desde entonces.

El acontecimiento cumbre se desarrolló el 20 de agosto de 1922 cuando tuvo lugar, por disposición del Papa Benedicto XV, la coronación de la virgen por el Nuncio Apostólico Alberto Vasallo-Torregrossa, ante la impresionante concurrencia de alrededor de cien mil personas.

El milagro

Cuenta una leyenda urbana que a comienzos del siglo XX vivía en Buenos Aires una joven de nombre María Luisa Calviño, quien padecía una rara enfermedad en la vista y viendo que los más eminentes médicos de la ciudad no la podían curar, hizo voto de organizar una peregrinación al templo de Nueva Pompeya para que, por mediación de la Santísima Virgen del Rosario de Pompeya, Dios le concedía la salud.

Apenas formulada la promesa se acerco al templo y lavo su cara con el agua bendita del templo y luego se encontró completamente sana. Conocida la milagrosa cura y el voto hecho por ella, más de 5.000 personas acompañaron a  Calviño en peregrinación al Santuario el 4 de julio de 1902.

Desde aquel día la afluencia al templo de fieles llegados de todos los ámbitos de la ciudad y sus aledaños, fue en constante aumento y ello se reflejó muy pronto en la condición del barrio. Siendo una de las iglesias mas visitadas de la ciudad.

Los caminos para lograr la gracia de la Virgen María son infinitos. Pero resulta inusual hacer una petición por escrito, con firma del interesado y la fecha correspondiente. Eso es lo que sucede en esta parroquia, donde se encuentra a disposición de la feligresía un libro permanente, para que las peticiones, promesas, agradecimientos y votos de devoción y fidelidad consten en forma manuscrita. Es un libro maravilloso, escrito por el pueblo, que lleva más de cuarenta volúmenes. La práctica del Libro de las Súplicas comenzó el 3 de Octubre de 1908 y aún hoy continúa siendo solicitado por los fieles que quieren dejar registrados sus pedidos u agradecimientos a Nuestra Señora.