La iglesia y convento Santa Catalina de Siena, ubicado en el barrio de Retiro, se encuentra ligado a importantes acontecimientos de la historia argentina. Te quiero contar alguno de ellos:

En 1755 las Monjas Catalinas bordaron el Real Estandarte de la Villa de Luján, a pedido del protector del monasterio, don Juan de Lezica y Torrezuri, gran benefactor de la Villa de Luján y por largos años su Alférez Real. Los estandartes simbólicos representaban a la persona del Rey de España y de las Indias, y la ceremonia de sacarlo a la calle durante actos de gran pompa, constituía un homenaje que significaba sumisión y obediencia a la metrópoli. Puntualmente este los Husares de Pueyrredon lo utilizaron para el combate de Perdriel contra los ingleses, el 1 de agosto de 1806.  De un lado esta la Purísima Concepción de la Virgen María y del otro el escudo real, con Castilla, León, las Dos Sicilias, Granada y el escusón de Navarra, Austria (faja de plata en campo de gules), Borgoña antigua y moderna y el símbolo del Tirol (león de oro en campo de sable). Lleva la corona real de España.

Asimismo, junto con las Monjas Capuchinas confeccionaron 4.000 escapularios con la imagen de Nuestra Señora de La Merced para los jefes y soldados del ejército del
Norte, liderado por el general Manuel Belgrano, en la época de la Independencia.escapulario catalina.png

A fines del siglo XVIII, Santa Catalina era el lugar elegido por la cofradía de plateros, dedicados al arte de la platería, para celebrar la festividad de su Santo Patrono, San Eloy. Este Santo, nacido en Chatellat, Francia hacia el 587, fue uno de los más bellos ornamentos de la iglesia.

La conmemoración se realizaba todos los 1º de diciembre y consistía en una misa cantada con sermón y asistencia de los artesanos.

El monasterio también adquirió protagonismo durante la 2ª Invasión Inglesa, cuando fue tomado como baluarte por las tropas inglesas, junto con Santo Domingo, San Ignacio, La Merced, San Pedro Telmo y el Retiro. En la mañana del día 5 de julio de 1807, cuando el ejército británico se dispuso a conquistar Buenos Aires, el monasterio fue ocupado por tropas pertenecientes al 5º regimiento inglés. Los atacantes penetraron por la pequeña puerta del comulgatorio que comunica con el coro bajo y permanecieron en Santa Catalina hasta el día 7 del mismo mes.

catalinas-puerta-comulgatorio“Allí recibimos de rodillas en un profundo silencio: acabábamos de prepararnos para la muerte que creíamos cierta… Unos apuntaban con fusiles; otros nos asestaban con las bayonetas; y otros nos amenazaban con sus espadas…” así relato el primer contacto con ejército invasor la priora del convento, Teresa de la Santísima Trinidad en una carta fechada el 27 de setiembre de 1807

Encerradas en una celda a oscuras y sin otro alimento que “…el Santísimo Cuerpo de nuestro amabilísimo Redentor Jesucristo en la comunión del día anterior…”, las religiosas no fueron agredidas físicamente por los soldados. El convento sufrió un destrozo importante: la puerta fue rota a hachazos, ropas, camas y muebles fueron robados, rotos, o utilizados para los enfermos. El templo fue profanado; rompieron imágenes, robaron adornos y los pocos vasos sagrados que no se habían enterrado.

Tras la rendición de los ingleses el 7 de julio, Santa Catalina, como la mayoría de los conventos y varias casas de familia, se convirtió en un hospital improvisado para asistir a los heridos de ambos bandos.

Durante la reforma eclesiástica impulsada por el Ministro de Gobierno Bernardino
Rivadavia, en 1821, se suprimieron algunas órdenes religiosas y sus bienes pasaron al Estado. Además, se prescribieron rígidas normas para ingresar a la vida conventual, pero tanto el monasterio de las Catalinas, como el de las Capuchinas o Monasterio de Santa Clara, no formaron parte de la reforma y fueron respetados.