En 1911, la Municipalidad de Buenos Aires convocó a los vecinos para armar los padrones con vistas a las elecciones municipales de concejales a “los ciudadanos mayores, residentes en la ciudad por lo menos desde un año antes, que tuvieran un comercio o industria o ejercieran una profesión liberal y pagasen impuestos comunales por valor de 100 pesos como mínimo.”

La doctora Julieta Lanteri, tomó nota de que nada se decía sobre el sexo, por lo que se inscribió el 16 de julio de 1911 en la Parroquia San Juan Evangelista de La Boca.

Julieta Lanteri votando en san juan evangelistaEl 23 de noviembre de ese año votó en el atrio de la Parroquia y su voto fue firmado por el Dr. Adolfo Saldías, presidente de mesa, quien se alegró “por ser el firmante del documento del primer sufragio de una mujer en el país y en Sudamérica”.

Lanteri se dirigió a los diarios La Nación y La Prensa, por entonces los más leídos, y contó el hecho. Al día siguiente, apareció en los diarios la novedad y Julieta comenzó a ocupar las portadas de los periódicos y revistas nacionales en una época en la que las mujeres no salían del ámbito doméstico.

Poco tiempo después, el Concejo Deliberante porteño sancionó una Ordenanza donde especificaba claramente que estaba prohibido el voto de las mujeres porque el empadronamiento se basaba en el registro del servicio militar. Julieta Lanteri solicitó ser enrolada y acudió directamente al Ministro de Guerra y Marina adonde fue rechazada.