La Cofradía de San Baltazar y Ánimas fue creada por el clero de Buenos Aires para negros, mulatos e indios en 1772, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Piedad del Monte Calvario.

A pesar de haberse constituido el culto a San Baltazar como una estrategia de dominación del poder virreinal para la comunidad africana, ésta parecerían haberse apropiado del culto transformándolo a fin de insertar valores propios de su cultura, como el modo devocional a través del canto y el baile.

La Iglesia, por su parte, admitió en este culto la realización de algunas danzas africanas, aunque más que admitir fue la legalización una practica imposible de extirpar (estrategia que no es nueva en su historia y que sigue siendo una de sus reiteradas astucias al momento de abrazar prácticas paganas).

Disuelta la cofradía en 1856, dos años después de la caída de Rosas, el culto a este Rey Mago negro no sólo se halla plenamente vigente, incluso con capillas muy recientemente levantadas, sino que muchas de las concepciones religiosas que impregnan la cosmovisión de sus devotos y las practicas musicales que realizan evidencian patrones simbólico-musicales de procedencia africana.

En 1866 se contrata a los arquitectos-ingenieros Nicolás y José Canale para proyectar y construìr el templo que se mantiene hasta hoy. Su construcción demandó cerca de treinta años, siendo continuada a partir de 1895 por el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo.

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