En 1930 Agustín P. Justo decidió aprobar un proyecto por el que la Municipalidad de Buenos Aires debía estar emplazada en el centro geográfico de la ciudad , es decir Caballito, y para ello se instalaría en el terreno que ocupaba el Colegio de la Santa Unión y su capilla.

Tras muchos años de dilaciones, en 1937 se aprobó la Ley de Expropiación, la cesión de otros terrenos y la indemnización a la Congregación de la Santa Unión de los Sagrados Corazones  y finalmente el 11 de marzo de 1939, Monseñor Anonio Rocca celebró la  última misa. Se desafectó el templo del culto y al día siguiente la Congregación se trasladó a la calle Seguí 921, frente a Plaza Irlanda.

Pasaron años para que esa capilla volviera al culto y se transformara en la Parroquia y Santuario Nuestra Señora de Caacupé.

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