En el retablo vemos el antiguo altar mayor adosado. Autores dicen que lo construyó el tallista José Merlang en 1833, con la ayuda del Gobernador Juan Manuel de Rosas, no he encontrado registros ciertos de ello. La imagen de la santísima Trinidad corona el retablo. Debajo un óleo de la Sagrada Familia. A la izquierda la imagen de San Telmo y a la derecha la de San Juan de Dios; en el centro la imagen de Nuestra Señora de Belén, del artista veneciano Carlos Preboran, de 3 metros de altura, en madera policromada, entronizada el
15 de agosto de 1903.

No es común que un templo que no ostenta la dignidad basilical cuente con su propio escudo heráldico. Y este es el caso de este templo que lo ostenta en el pulpito y en arriba del nartex. No he logrado conocer los motivos históricos por los cuales la iglesia de Nuestra Señora de Belén lo tiene y lo exhibe de forma tan destacada.  Los símbolos del escudo hacen alusión a la estrella de Belén y a los tres Reyes Magos.

Elevando nuestra mirada, un óleo del s. XVIII, perteneciente al taller de Rubens, de grandes dimensiones, del Descendimiento de la Cruz. También encontra­mos una imagen de Nuestra Señora del Sufragio, de madera policromada, que procede de Génova.

Al salir por la puerta central, a la derecha, se halla la Capilla de la Fundación, donde se encuentra el primitivo cuadro de Nuestra Señora de Belén, que trajo el donante, Ignacio Bustillo y Zevallos en 1734, copia auténtica del que se veneraba en el antiguo Hospital Antón Martín, de Madrid. SEGUÍ LEYENDO…

©Miguel Cabrera