En la mañana del día 5 de julio de 1807, cuando el ejército británico se dispuso a conquistar Buenos Aires, el monasterio Santa Catalina de Siena del barrio, de Retiro, fue ocupado por tropas pertenecientes al 5º regimiento inglés. Los atacantes penetraron por la pequeña puerta del comulgatorio que comunica con el coro bajo y permanecieron en el lugar hasta el día 7 del mismo mes.

Allí recibimos de rodillas en un profundo silencio: acabábamos de prepararnos para la muerte que creíamos cierta… Unos apuntaban con fusiles; otros nos asestaban con las bayonetas; y otros nos amenazaban con sus espadas…

así relato el primer contacto con ejército invasor la priora del convento, Teresa de la santísima Trinidad en una carta fechada el 27 de setiembre de 1807.

Encerradas en una celda a oscuras y sin otro alimento que  “…el Santísimo Cuerpo de nuestro amabilísimo Redentor Jesucristo en la comunión del día anterior…”, las religiosas no fueron agredidas físicamente por los soldados. El convento sufrió un destrozo importante: la puerta fue rota a hachazos, ropas, camas y muebles fueron robados, rotos, o utilizados para los enfermos. El templo fue profanado; rompieron imágenes, robaron adornos y los pocos vasos sagrados que no se habían enterrado. SEGUÍ LEYENDO…

Miguel Cabrera ®