El remate de la fachada del templo de San Francisco de Asis, en el barrio de Montserrat, contiene un grupo escultórico de cuatro figuras: el santo Francisco es flanqueado por Dante Alighieri, por el pintor Giotto y, arrodillado ante él, Cristóbal Colón. ¿Por qué este elenco? Porque los tres personajes eran hermanos de las órdenes menores de San Francisco.

Las esculturas fueron creadas en Buenos Aires el artista alemán, Antonio Voegele, que llegó muy joven a estas costas y se quedó, eventualmente con estudio propio y socios italianos y criollos. Voegele modeló las figuras hacia 1910 en su atelier y el conjunto fue izado e instalado al terminar las obras de remodelación de la basílica.

En Marzo de 2007 el estudio de arquitectura Leguizamon Escurra comenzó con un master plan de refacción creado por el arquitecto Gustavo García y que propuso restaurar por etapas el claustro y la Basílica, y abrir un centro cultural que integre el museo de arte sacro, el archivo y la biblioteca del convento.

La gran sorpresa fue que al intervenir la figura del Dante, apareció en el interior de la cabeza una cápsula del tiempo. Los arquitectos y la escultora Romina Bardone, gerente del estudio, encontraron una lata de metal, como las que se usaban para el té, decorada con chinescos y atada como un paquete con cables de luz, de los forrados en tela. Adentro de la lata había una hoja del diario La Prensa de principios de agosto de 1908, una hoja del diario de Innsbruck, ciudad natal de Voegele, cuatro monedas de cobre argentinas de entre 1880 y 1890, un frasco esmerilado y, adentro, un sobre con la leyenda “Yo saludo a quien encuentre estos escritos”. Los profesionales abrieron el sobre y encontraron esta carta:

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© Miguel Cabrera