Posee una única torre de altura. El reloj que se ubica en la parte superior fue traído por Pamplona, España, en el año 1923. En 1935 sus campanas comenzaron a sonar gracias al relojero alemán Enrique Bornemann. Él fue quien armo también el reloj de la Iglesia San Juan Evangelista en la Boca

Los ventanales en ojiva posee vitrales, de la casa Zeller y Cia. de Munich, en forma de arco ojival que representan los quince misterios del Santo Rosario. Pequeñas torrecillas a los laterales con verja de artístico hierro forjado.

© Miguel Cabrera