Fue la iglesia a la que la familia Bergoglio, que vivía a pocas cuadras de allí, asistía para la celebración de la misa dominical. También fue el lugar que Jorge Bergoglio frecuentó de chico cuando formaba parte de la Acción Católica. Tal vez sea por eso que el ahora Francisco mantuvo siempre un lazo especial con el templo de su infancia y adolescencia. Allí fue donde -cuenta el párroco Gabriel Marronetti al diario La Nación en la edición del 15 de marzo de 2013- , siendo un joven de 17 años, escuchó por primera vez el llamado de Dios para seguirlo como pastor de la Iglesia. Un 21 de septiembre, antes de ir a celebrar el Día de la Primavera con sus amigos, Bergoglio decidió pasar por el templo de Flores, contó Marronetti a la nacion. “Entró y un padre estaba predicando la homilía. Él la escuchó, le gustó y al final de la misa le preguntó al sacerdote si lo podía confesar”, detalló. Fue durante esa confesión cuando se dio cuenta de que Dios lo estaba esperando, agregó el párroco. SEGUÍ LEYENDO…

© Miguel Cabrera