La iglesia parroquial era una modesta construcción con paredes de adobe, columnas de madera y techo de paja. En 1605 el gobernador Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias, la mandó demoler por vieja e “indecente”. Un manuscrito hallado del primer gobernador criollo de Buenos Aires reza “… la hice derribar y fabriqué de nuevo… y así este templo con todos los demás de esta Provincia, de pueblos indios como de las ciudades, hasta la Catedral, puedo decir que las he fabricado no sólo con el trabajo y constancia de mi persona, sino a costa de mi hacienda”

En 1616 las vigas del techo se rompieron por el alto grado de putrefacción que tenían. Hernandarias mando a reconstruirla y reformarla inmediatamente.

Mientras se hacían proyectos para modificarla, solicitando para ello la contribución pecuniaria de los fieles, la iglesia acabó de derrumbarse. Ni el Cabildo de la ciudad ni los fieles perdieron el ánimo y enseguida fletaron una embarcación al Paraguay para adquirir y traer la madera necesaria para la reedificación del templo. Las obras se iniciaron en enero de 1618.

Después de siete reconstrucciones hoy es la Catedral Primada de Buenos Aires

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